Cómo sobrevivir a la Navidad II

Cómo sobrevivir a la Navidad II

Las Navidades son unas fechas difíciles para mantener las rutinas y permanecer inmutables ante las tentaciones externas. El dulce nos rodea, las comidas se vuelven más copiosas y los compromisos, muchas veces mandan. En un post anterior ya abordamos este tema y dimos algunos tips para poder sobrevivir con el mejor estado de salud y forma. Hoy queremos ampliar lo que os dijimos yendo un poquito más allá. Espero que nuestros consejos os sean de utilidad para evitar los típicos trastornos derivados de la Navidad.

•Planifica los menús. Se pueden planificar los menús con cierta antelación, teniendo presente el número de comensales para los que se va  a cocinar y la cantidad de alimentos que se necesitará para elaborar los platos. No es obligatorio presentar un sinfín de platos, porque en estas fiestas se valora más la compañía de los comensales y el cariño que se pone en la preparación que la cantidad de comida que hay en la mesa.

•Adapta los horarios a las costumbres cotidianas. El horario de las comidas también es importante. Nuestro organismo está acostumbrado a una rutina diaria y si se retrasa mucho el inicio de las comidas,  o si se salta alguna, por ejemplo no desayunar  después de cenas copiosas, se altera. Si antes o después de una comida se pasan muchas horas en ayuno el apetito se altera, y se llega a la siguiente comida con más hambre de lo habitual, con la consiguiente ingesta de un mayor número de calorías. Además se acaba con el estómago repleto y una digestión lenta que producirá acidez, gases y dolores. Por tanto, es preferible:

No te saltes el desayuno y tomes de costumbre los lácteos, zumo o fruta natural y pan, cereales, etc.

Toma algo a media mañana, si estás acostumbrado a hacerlo. Lo mismo que si nuestra costumbre incluye una toma a media tarde.

Elige una comida ligera a base de caldos o verduras si la cena va a ser copiosa, un plato principal sencillo de carne o pescado a la plancha y un lácteo o fruta de postre.

•Modera las cantidades. No hay que excederse en la cantidad de las raciones. Si nos quedamos con hambre, siempre se puede repetir. Probar todo, pero con moderación, no provoca alteraciones.

De postre, mejor fruta. Son una buena opción macedonias o sorbetes con piña que facilitan la digestión y nos aportan fibra que compensan el exceso de proteínas y grasas.

•Bebe mucho agua. En Navidad es habitual comer con buen vino y cava. Esta agradable costumbre en exceso también pasa factura. Lo importante no es, beber o no beber alcohol, es hacerlo con moderación. A los sabidos efectos perjudiciales del exceso de alcohol para el organismo, se suma “el elevado contenido calórico de las bebidas alcohólicas”. Las comidas copiosas aumentan la sensación de sed, por lo que es conveniente beber agua a lo largo de todo el día y también en las comidas. De esta forma, se consigue mantener una correcta hidratación y disminuir el consumo de alcohol y refrescos azucarados.

Keep moving! No ceses tus entrenamientos, aunque muchos nos tomemos las navidades como unas semanas un poco más relajadas, es importante mantener nuestro cuerpo activo.